Y desde ese día sus juegos favoritos, era amarse el uno al otro. Y su Octava maravilla era contemplar la profundidad que tenían sus ojos.Los labios al tocar la piel, tanto como tocar el fuego, podrían llegar a quemar por dentro, y hacer que sus almas palpitaran atropelladamente.¿Qué tienen de especial? Todo ¿Qué tienen para que uno por el otro se vuelvan locos? Solo ellos lo saben.