sábado, 19 de febrero de 2011

Me siento ser de un material, duro, resistente, pero a la vez demasiado penetrable. Me siento ser de madera, pero me enternezco con cualquier circunstancia. Al cerrar los ojos, me convierto en una sensación. Me convierto en una sensación completamente diferente. Es como si mis párpados lucharan contra mis ojos de vidrio pulido, y no pudiesen hundirse. Me pregunto si de frío y sufrimiento me habré convertido en muñeca o en piedra.
De a poco rompo barreras, voy abriéndome paso entre la humedad y la espesura del bosque, quiero correr, alcanzarte, abrazarte, rozar tu rostro con mis labios y sentir que estás conmigo.
Creo que, poco a poco mis sentimientos se hacen más fuertes y siento que todavía existen las estrellas donde nos podemos escapar.