sábado, 25 de junio de 2011

Aparece, empuña su belleza y la ciudad retrocede un instante...  
Yo lo miro desde el fondo del oleaje del recuerdo, de los besos que perdimos en combate  
Saltábamos, canguros, de bar en bar, eran años chiflados  

Napoleones que juraban lo injurable en la placita del barrio  
Fueron tiempos deliciosos, yo sé,  la vida te da y te come, años de salir a revisar los bolsillos de la noche...  
Me decía: “usemos las estrellas de zaguán,  ayudáme a ver el cielo”,  “al fin de cuentas todos somos causas perdidas, de la carne a los huesos”  
Y hoy ando acobardada de verlo así,  con esa niebla en los ojos  “hace rato que nadie pasa por acá, colega,  ¿te podrás quedar un poco?”   
¿Será mucho pedir que el pasado venga mejor vestido  
y golpee antes de entrar?  Hoy la memoria es un río traicionero y sin orillas donde uno no debiera pescar…  “Te pido, no te ofendas si beso así,  con este invierno en los labios...”  “Es que hace mucho que nadie pasa por acá, colega,  ¿me querrás querer un rato?”